Cómo es la vida de un maestro argentino del legendario Templo Shaolin

por | Sep 20, 2021

Daniel Vera Shi Xing Wu y Yamila Melillo Shi Xing Gong son un matrimonio argentino Shaolin que se conoció a través del Kung Fu y que lograron formar parte de la 32a generación del linaje Shaolin. Daniel comenzó a practicar a los 17 años y desde entonces continuó profundizando en su práctica hasta convertirse en uno de los referentes del Shaolin en nuestro país. También ha completado su formación en Tai Chi, yoga y disciplinas que lo desarrollaron como acróbata de estas artes. Por su parte, Yamila inició su camino en las artes marciales como alumna de Daniel, hizo Reiki, que practica junto al yoga y el Tai Chi, y encontró en el Kung Fu un camino que pronto adoptó como forma y filosofía de vida.

Con el tiempo Yamila y Daniel se pusieron de novios, se casaron y en 2001 crearon la Escuela Shaolin Argentina que conducen hasta hoy, donde transmiten a sus alumnos esta práctica que integra el entrenamiento físico con el espiritual, buscando la armonía entre el cuerpo y la mente. También organizan retiros y viajes de entrenamiento en China.

Daniel Vera preside la Asociación Internacional Shaolin Chan en Sudamérica, una organización regional que reúne a 12 escuelas de 8 países sudamericanos: Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Brasil, Colombia, Perú y Chile, con sede central en Buenos Aires
Daniel Vera preside la Asociación Internacional Shaolin Chan en Sudamérica, una organización regional que reúne a 12 escuelas de 8 países sudamericanos: Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Brasil, Colombia, Perú y Chile, con sede central en Buenos Aires

Viajaron muchas veces a China y se sumaron a la estricta rutina del legendario Templo Shaolin, en la provincia de Henan, China, donde ancestralmente los monjes practican las artes marciales de Shaolin.

“En la escuela del maestro Shi De Yang en Shaolin suena la campana para levantarse a las 5 AM. Inicia el entrenamiento del día corriendo montaña arriba. Luego un desayuno típico con arroz y verduras, un descanso y los entrenamientos de la mañana y la tarde. En total son de 6 a 8 horas de práctica por día. Se incluye la meditación sentada. Y la práctica puede ser de Kung fu o Qi gong (para quienes no pueden hacer un entrenamiento tan intenso). Hay momentos para compartir las enseñanzas del maestro tomando un té, o simplemente compartir e intercambiar experiencias y culturas. También visitamos a los sitios más representativos del budismo, cómo la Cueva de Damo, el bosque de Pagodas, el Templo de las Mujeres, y otros templos budistas de los alrededores de Shaolin”, cuenta Daniel sobre la experiencia enriquecedora que vivieron en China.

“Acá en la Argentina, la práctica es de 2 horas diarias máximo. Ya que ocupamos mucho tiempo en la enseñanza. Pero mantenemos el hábito de realizar la meditación al iniciar el día y al atardecer, en lo posible”, agrega Yamila.

El Shaolin Kung Fu es el arte marcial del Templo Shaolin. Si bien existe una creencia extendida que las artes marciales son sólo para pelear, luchar y combatir, una de las cosas más importantes para los monjes de este templo es sentarse a practicar la meditación.

En general, el Kung Fu comenzó a llegar a Argentina a partir de los años 80 a través de maestros chinos que venían al país, pero estaban un tiempo y después se iban y continuaban los maestros locales con sus enseñanzas, se formaban escuelas de los distintos estilos y siempre había dudas. Como no existía internet, el arte marcial se iba conociendo de a poco, hasta que la globalización acercó más información sobre los orígenes del Shaolin Kung Fu y el Maestro Daniel Vera sintió la necesidad de indagar directamente en la fuente Shaolin.

Para entonces Yamila era cinturón negro, había recibido su grado de instructora, y en 2009 decidieron viajar juntos a Italia para establecer contacto directo con el maestro Shi De Yang, que iba a dictar un seminario en Milán.

“Hicimos el seminario, después nos acercamos al maestro y le regalamos un libro de fotos de la Argentina, un poncho y un mate. Le dijimos que acá no había un verdadero maestro que fuera del Templo Shaolin y necesitábamos un maestro. Entonces él dijo: Bueno, si necesitan un maestro me tomo un avión y voy para allá’, cuenta Yamila.

Y así fue. En 2010 lo invitaron a Buenos Aires y así empezó el camino que desde entonces vienen recorriendo juntos, intercambiando las visitas del maestro a Buenos Aires y otros países de Sudamérica con las suyas y la de sus alumnos a la escuela Shaolin, en China.

En el Templo del Cielo en Beijing, un sitio histórico muy famoso, donde los emperadores oraban por las cosechas
En el Templo del Cielo en Beijing, un sitio histórico muy famoso, donde los emperadores oraban por las cosechas

Fruto de este intercambio fundaron la Asociación Internacional Shaolin Chan en Sudamérica (www.shaolinchan.org), una organización regional que reúne a 12 escuelas de 8 países sudamericanos: Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Brasil, Colombia, Perú y Chile, con sede central en Buenos Aires, que preside el Maestro Daniel Vera Shi Xing Wu.

Tras muchos años de entrenamiento fueron aceptados por el Gran Maestro Shi De Yang como discípulos formales, y así pasaron a formar parte de la 32da generación del linaje Shaolin, Templo Shaolin, preservando una tradición de enseñanza directa que se difunde de maestro a discípulo, de corazón a corazón de acuerdo a los principios del budismo Chan (Zen).

Los comienzos del Shaolin

Desde sus inicios, cuando los monjes se sentían cansados después de la meditación, hacían diferentes ejercicios físicos. En principio la práctica era muy precaria porque no tenían una rutina ni un sistema establecido. Apenas movían un poco las extremidades del cuerpo para ejercitarse. Así surgieron las primeras 5 formas, basadas en los 5 estilos animales: el dragón, la serpiente, la grulla, el tigre y el leopardo. Lo llamaron Wu Xig Quan. Más adelante desarrollaron ocho movimientos y se le dio el nombre de Ba Duan Jin. A través de la práctica de estos movimientos se podía ejercitar todo el cuerpo y también regular los órganos internos. Con el transcurso del tiempo, estos ocho movimientos evolucionaron a Yi Jing Jing, con 12 movimientos, y así nació el Luo Han Shi Ba Shou con 18 movimientos y 21 técnicas, considerada la etapa inicial del Kung Fu Shaolin.

Desde Luo Han Shi Ba Shou evolucionó a docenas de formas o Taolu, que luego se multiplicaron una y otra vez. Al día de hoy, el templo Shaolin tiene más de 700 Taolu, que conforman diferentes estilos de artes marciales en todo el mundo.

Daniel Vera meditando en la Muralla China, en uno de los tantos viajes al gigante asiático
Daniel Vera meditando en la Muralla China, en uno de los tantos viajes al gigante asiático

En todo caso, el foco esta puesto invariablemente en la meditación, vinculado estrechamente a la práctica del budismo chan, que permite observar y reconocer el corazón y la mente. Este es el verdadero propósito de la práctica de las artes marciales de Shaolin: practicar la meditación Chan sentado en quietud y silencio por períodos prolongados de tiempo, con el fin de elevar las cualidades físicas y mentales.

“Las clases inician con una meditación sentada en silencio, caminando y con ejercicios de Qi gong. Y después, según el caso, sigue la preparación física y la técnica correspondiente a cada disciplina, ya sea Taichi o Kung fu. En la escuela, en una clase normal, nos tomamos 30 minutos para realizar la práctica interna al inicio, para preparar al alumno internamente lo mejor posible. En la meditación las indicaciones son: alineación corporal, equilibrio del tono muscular, reducir la dispersión mental. Todo esto trabaja de forma intrínseca la concentración profunda y silenciosa que prepara al alumno para estar más centrado, equilibrado, armonizado, y así tener un efecto más beneficioso en la práctica”, explica el maestro Daniel Vera.

El Shaolin Kung Fu es el arte marcial del legendario Templo Shaolin, en la provincia de Henan, China, donde ancestralmente los monjes practican las artes marciales de Shaolin
El Shaolin Kung Fu es el arte marcial del legendario Templo Shaolin, en la provincia de Henan, China, donde ancestralmente los monjes practican las artes marciales de Shaolin

Su Escuela funciona como Centro de Cultura Shaolin para la difusión de las prácticas del legendario Templo Shaolin con tres sedes en la ciudad de Buenos Aires: en los barrios de Almagro, Caballito y Belgrano en el Templo budista Tzong Kuan del Barrio Chino. Y una sede en Valentín Alsina, Avellaneda. Actualmente se están abriendo dos nuevas sedes, en la Patagonia y en Colonia (Uruguay).

Actualmente la Cultura Shaolin se ha desarrollado en el mundo, manteniendo el sello de la tradición, como un método que integra el entrenamiento físico-marcial con el mental-espiritual, ayudando al practicante a desarrollar una armonía entre mente y cuerpo. Comprende todas las expresiones y disciplinas que se desarrollaron en el Templo desde hace 1500 años y que se preservan hasta nuestros días como un tesoro.

Además, en agosto del 2018 la Asociación llevó a cabo el 2° Festival Internacional de Shaolin Wushu en Sudamérica con sede en Buenos Aires, con la participación de más de 200 atletas de toda la región, donde se dictaron seminarios, conferencias y se llevó adelante una competición, A su vez, en octubre de ese mismo año la escuela viajó con un grupo de alumnos a China para participar del 12th China International Shaolin Wushu Festival, un evento único que reúne a más de 2500 atletas de todo el mundo, con una destacada actuación en la competición, obteniendo 9 medallas de oro, 4 de plata y 12 de bronce para nuestro país.

“Cuando participamos en los festivales en China, vamos a competir, pero sobre todo a compartir y socializar con otros colegas que practican el mismo arte en otros lugares del mundo. El espíritu de las competiciones es el intercambio cultural. Se exhiben las formas que se llaman Taolu, de mano vacía o con elementos como espada, sable, lanza, bastón, entre otros. Para las premiaciones, los jueces observan distintos aspectos de la ejecución y la técnica que debe ser correcta y demostrar equilibrio, ritmo, coordinación, armonía y espíritu”, señalan los creadores de la Escuela Shaolin Argentina.

Daniel Vera: "Nuestra misión es promover y difundir las disciplinas chinas de artes marciales y meditación como el Shaolin Kung Fu, el Qi Gong , la meditación Chan (Zen) y el Tai Chi en Argentina y Sudamérica"
Daniel Vera: “Nuestra misión es promover y difundir las disciplinas chinas de artes marciales y meditación como el Shaolin Kung Fu, el Qi Gong , la meditación Chan (Zen) y el Tai Chi en Argentina y Sudamérica”

Actualmente la Cultura Shaolin se ha desarrollado en el mundo, manteniendo el sello de la tradición, como un método que integra el entrenamiento físico-marcial con el mental-espiritual, ayudando al practicante a desarrollar una armonía entre mente y cuerpo. Comprende todas las expresiones y disciplinas que se desarrollaron en el Templo desde hace 1500 años y que se preservan hasta nuestros días como un tesoro. Estas son las prácticas del Chan (Zen), el Wugong (arte marcial), el Qi Gong (ejercicios para la salud combinados con la respiración), la medicina tradicional (uso de hierbas y acupuntura), la arquitectura, la caligrafía, la música, la pintura, las comidas y la confección de ropa, entre otras.

Yamila y Daniel tienen una hija que se llama Alma y dedican sus vidas a la práctica del Kung Fu entre China y su escuela en Buenos Aires.

“Nuestra misión es promover y difundir las disciplinas chinas de artes marciales y meditación como el Shaolin Kung Fu, el Qi Gong , la meditación Chan (Zen) y el Tai Chi en Argentina y Sudamérica, todas prácticas para la conciencia del cuerpo y la mente, el desarrollo de la salud, el respeto hacia la vida y el bienestar de las personas y la comunidad”, concluye el maestro Daniel Vera.

Más información

www.shaolin.ar

www.shaolinchan.org

www.shaolinquanfaguan.com.ar

Fuente: La Nación

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *