D.N.I. no binario – lo absurdo. Creíamos haberlo visto todo

por | Sep 10, 2021

El escritor francés Guy de Maupassant escribió muchos cuentos contextualizados en la guerra franco-prusiana de 1870-71. Son cuentos de inestimable belleza, de gran poder descriptivo y en ellos relata, como pocos lo han hecho, las vivencias de los franceses durante la ocupación prusiana en aquellos días.

Uno de esos cuentos se llama Lo horrible. En ese cuento describe lo que él entiende por horror detallando actitudes, reacciones humanas, destrucción, muerte, escenarios de guerra, todo un conjunto de atrocidades propias de una guerra muy costosa en vidas para el pueblo francés.  Ese poder descriptivo me indicó el título de este artículo porque lo que acaba de hacer el gobierno nacional, al reconocer a personas que no se perciben mujeres ni hombres, es LO ABSURDO. Qué es absurdo? Todo aquello que es contrario a la lógica o la razón.

Tan absurdo es que todo nos lleva a pensar que el presidente lanzó esto a solicitud de su propio hijo, a quien ya conocemos por su pasión por vestirse de mujer. Pero el tema es complejo, además de absurdo, porque nos lleva a hacernos cientos de preguntas cuyas respuestas no están al alcance de cualquier mortal, justamente por tratarse de un gobierno que toma decisiones como éstas que, además de absurdas, son de tal gravedad que deberían pasar por el Congreso Nacional y no surgir de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU).

Argentina es el primer país de América Latina que reconoce legalmente a las personas no binarias. Otros países en los que se emiten documentos de identidad fuera del binomio masculino/femenino son Alemania, Australia, Canadá, Estados Unidos, India y Nueva Zelanda. En un universo de 195 países, el nuestro es uno de los POCOS que reconocen esta locura. Ahora bien, qué significa ser no binario? Significa el no reconocimiento de pertenencia a ninguno de los sexos, hombre o mujer. Tampoco es el reconocimiento de un tercer sexo, sino solamente el reconocimiento de la no pertenencia a los dos únicos sexos existentes.

ESTO NO SE TRATA DE UN RECONOCIMIENTO A LA HOMOSEXUALIDAD

Todo el andamiaje legal de nuestro país está basado en el reconocimiento de hombres y mujeres. De hecho, aunque parezca una obviedad aclararlo, somos hombres o mujeres, no hay otra opción. Con la consagración de la ley de Igualdad de Género se reconoció el derecho a auto percibirse perteneciente al sexo opuesto al que uno pertenece. Es decir, el kirchnerismo hizo posible que yo, Javier Alejandro Rodríguez, pueda ir mañana al Registro Civil y cambiar mi nombre por el de María Laura Rodríguez, porque me auto percibo mujer.

Como si fuera poco, puedo casarme con mi mejor amigo, que se llama Mario, a los efectos de que él pueda quedarse con una pensión cuando mi muerte llegue. También puedo casarme sin cambiar mi identidad. Los dos podemos cambiar la identidad y casarnos. Es más, podemos los dos casarnos, adoptar un bebé y formar una familia. Si a todo eso nos tuvimos que acomodar mentalmente en un supremo esfuerzo en aras de un reconocimiento de derechos a personas que se auto perciben pertenecientes al sexo opuesto, imagínense el ciclópeo esfuerzo que nos lleva entender que ahora una persona puede auto percibirse ya no como perteneciente al sexo opuesto, sino a ninguno de los dos sexos.

La homosexualidad existió siempre, y eso lo sabemos de sobra los historiadores. En la antigua Grecia, en Roma, por sólo nombrar los casos más emblemáticos, emperadores, filósofos, guerreros de reconocida fama y ferocidad con sus enemigos, fueron homosexuales. La homosexualidad no es una enfermedad, es una elección y la homofobia en buena hora que vaya desapareciendo de las sociedades civilizadas. Reconocidos literatos, poetas, músicos, políticos, sociólogos, filósofos contemporáneos abonan la larga lista de homosexuales que, muchos de ellos, no pudieron sentirse libres de expresar su amor por otra persona de su mismo sexo. Invito a leer a García Lorca y díganme si hay algo más bello que su poesía y más injusto que su muerte por razones políticas, además del desdén que sufrió en vida por su orientación sexual.

Pero esto es otra cosa. Esta estupidez supera el merecido reconocimiento de los derechos de las minorías sexuales, porque no pertenecer a ninguno de los dos sexos, sea el que naturalmente tenemos o el que elegimos, es estar en una indefinición no sujeta a lo natural, a lo cultural, a las leyes, los parámetros culturales ni al conjunto de usos y costumbres.

Repasemos el Preámbulo de nuestra Constitución Nacional: Nos, los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos en Congreso General Constituyente por voluntad y elección de las provincias que la componen, en cumplimiento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino: invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución, para la Nación Argentina. ¿Qué hacemos? ¿Lo modificamos? Porque dice “hombres del mundo”. Todos sabemos que se refiere a hombres y mujeres, pero dice hombres. No dice mujeres, ni no binarios.

Repasemos ahora el Preámbulo de nuestra Constitución Provincial: “Nos, los representantes del pueblo de la Provincia de Córdoba, reunidos en Convención Constituyente, con la finalidad de exaltar la dignidad de la persona y garantizar el pleno ejercicio de sus derechos; y reafirmar los valores de la libertad, la igualdad y la solidaridad; consolidar el sistema representativo, republicano y democrático; afianzar los derechos de la Provincia en el concierto federal argentino; asegurar la autonomía municipal y el acceso de todas las personas a la justicia, la educación y la cultura; y promover una economía puesta al servicio del hombre y la justicia social; para el definitivo establecimiento de una democracia pluralista y participativa y a la consecución del bien común; invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia, sancionamos esta Constitución”. ¿Qué hacemos? ¿También lo modificamos? Habla de una economía puesta al servicio del hombre y la justicia social; no nombra a mujeres ni no binarios.

Son sólo los  primeros párrafos de la Constitución Nacional y Provincial Deduzca usted todo el andamiaje jurídico que existe en el país refiriéndose a hombres  y mujeres, no a una identidad no binaria.

¿Y AHORA CÓMO SIGUE?

¿Qué harán los bares? Tendrán que construir un tercer baño para los no binarios? O éstos podrán entrar a cualquiera de los existentes? Destaquemos también que este mamarracho jurídico debió tratarse en el Congreso Nacional. No fue así porque no hubiera pasado ni el tratamiento en la comisión respectiva, por lo absurdo. Es la consagración de lo absurdo.

De la misma forma que ambos preámbulos invocan la protección de Dios, deberíamos invocar su iluminación eterna para poder entender el alto grado a que llega lo absurdo en el diario accionar de este gobierno, al que creíamos ineficaz, contradictorio, errático, autoritario, poco republicano, irrespetuoso de la instituciones, pero no absurdo, categoría que ahora deberemos agregarle.

Si esto fue por la influencia de su hijo, el presidente debió asesorarse previamente por las consecuencias que puede traer este absurdo. Lo absurdo suele mover a risa, siempre y cuando no tenga consecuencias a largo plazo; y éste absurdo lo va a tener. Veamos un ejemplo: cuando se trató el casamiento gay, alguien advirtió que el cambio de sexo se haría, en algunos casos, con fines especulativos. Se rieron hasta que un hombre de 58 años en provincia de Buenos Aires cambió su nombre de Ricardo por Laura y, tras obtener el nuevo DNI, apenas cumplió los 60 exigió su jubilación del Estado, porque las mujeres en Argentina se jubilan a los 60.

En fin, creíamos haberlo visto todo cuando vimos a una pareja de hombres adoptar a una bebé. Ahora veremos a una pareja no binaria adoptar un bebé? Este es el gobierno que eligió una mayoría?

Todavía recuerdo cuando desde Madrid el general Perón le dijo a gritos a Cámpora “qué me hace Cámpora!, me ha llenado de zurdos y de putos el gobierno!”. Otros tiempos…

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