Nuevos datos sobre los trastornos del ritmo cardíaco

por | Sep 29, 2021

Los trastornos del ritmo cardíaco son uno de los problemas más frecuentes del corazón. Las arritmias hacen que el corazón lata muy rápido, muy lento o de manera irregular. Una persona puede nacer con arritmia o desarrollarla durante el transcurso de su vida. El doctor Elijah Behr, cardiólogo de Mayo Clinic Healthcare en Londres, informa sobre cinco avances en la prevención, la detección y el tratamiento de las arritmias.

“Sabemos que el covid-19 parece empeorar la arritmia en los pacientes que ya la tienen, y que también puede provocarla. El mejor tratamiento para los pacientes con riesgo de arritmia es la prevención y eso significa vacunarse. Mientras más enfermo con covid-19 esté un paciente, mayor es la probabilidad de que desarrolle arritmias”, comenta Behr.

La fibrilación auricular consiste en un latido cardíaco irregular que aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca, además de ser frecuente en los casos graves de covid-19. Un subgrupo de estos pacientes sufrirá de arritmias ventriculares, las cuales tienen mayor mortalidad inmediata, explica el especialista.

El tratamiento de un trastorno del ritmo cardíaco durante el covid es similar al que se administra en circunstancias normales, pero también se hará lo posible por tratar la infección subyacente y sus demás complicaciones. Los pacientes que sufren de arritmia y contraen covid posiblemente necesiten rehabilitación cardíaca u otro tipo de cuidado continuo.

“Todo depende de cuán persistente y grave sea el daño sufrido por el músculo cardíaco. Si es posible manejarlo, una rehabilitación simple será suficiente; pero si el daño es permanente, se requerirá tratamiento para prevenir futuros problemas o una insuficiencia cardíaca subyacente. En estos pacientes, posiblemente sea necesario administrar medicamentos o implantar un dispositivo para regular el ritmo cardíaco”, afirma Behr.

Por otra parte, asegura que “las pruebas genéticas han alcanzado una etapa muy avanzada en los grupos con riesgo elevado de arritmia, como es el caso de la gente con antecedentes familiares de trastornos del ritmo cardíaco o de muerte cardíaca repentina. Ahora, el propósito de las pruebas genéticas es identificar el riesgo de varias formas diferentes”, señala.

El médico añade que, por ejemplo, un área de investigación activa es la que se enfoca en identificar el riesgo genético para muerte cardíaca repentina en personas con causas adquiridas, más que genéticas, como la gente que sufre problemas de las arterias coronarias. Los investigadores también estudian si es posible predecir el riesgo de muerte cardíaca repentina en la población general.

“Actualmente, no hay datos que respalden la necesidad de hacer pruebas genéticas de predicción para muerte cardíaca repentina en la población general; por lo tanto, el enfoque está en las personas con antecedentes familiares conocidos de problemas cardíacos genéticos o con algún familiar que murió inesperadamente por motivos cardíacos, especialmente si era joven, porque es mayor la probabilidad de que haya una base genética”, asegura el experto.

En esos casos, las pruebas genéticas se llevarán a cabo con exámenes clínicos del corazón y se proveerá consejería genética; luego, se determinará cuán necesario es tomar medidas preventivas, como administrar medicamentos o implantar dispositivos para regular el ritmo cardíaco.

Respecto de los avances para ayudar a los deportistas con trastornos del ritmo cardíaco a continuar activos en el juego, indica que “todo depende de la afección, de la gravedad y de si la persona ya tuvo síntomas o consecuencias”. Puede haber deportistas que presentaron palpitaciones debido a problemas no mortales del ritmo cardíaco, como una taquicardia supraventricular (SVT, por sus siglas en inglés), que consiste en un latido cardíaco anormalmente rápido. Estas taquicardias suelen ser muy proclives a tratamientos ‘curativos’, como la terapia de ablación, en la que se emplea un método de invasión mínima para obstruir las señales cardíacas anormales. Después, el paciente puede reanudar su actividad normal, detalla Behr.

Este también puede ser el caso en quienes se descubre una vía adicional del corazón, problema conocido como síndrome de Wolff-Parkinson-White, añade.
En las personas con problemas prolongados del músculo cardíaco o con problemas eléctricos en el corazón, continuar con un deporte puede ser más difícil. El tratamiento requiere un método personalizado que depende de muchos factores.

“Por ejemplo, los desfibriladores para proteger a los pacientes que corren riesgo de sufrir problemas cardíacos mortales no suelen considerarse propicios para continuar con ciertos deportes de alto rendimiento, especialmente con los de contacto como el rugby y el fútbol americano. Hay muchos pacientes de más edad, que tienen marcapasos y todavía juegan golf; pero esto podría ser cuestionable a un nivel de alto rendimiento, debido a la tensión que los swing del golf imponen sobre los dispositivos médicos colocados en el cuerpo”, asegura Behr.

“Al final, es decisión del deportista. Se ha avanzado mucho en el estudio de los deportistas que padecen estas afecciones, especialmente en Mayo Clinic y esto nos ha hecho ver que muchas más personas de las que pensábamos pueden reanudar el deporte, puesto que los riesgos posiblemente no son tan altos como imaginábamos”, puntualiza el médico.

Los signos de alarma incluyen antecedentes familiares de arritmias o muertes cardíacas repentinas, sean prematuras o inesperadas. Los síntomas ante los que hay que estar atentos son, entre otros, aquellas pérdidas inexplicables del conocimiento, como los desmayos no atribuibles a un descenso de la presión arterial ni a la impresión de ver sangre.

Fuente: La Prensa

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