Sandro de América

por | Sep 10, 2021

El 4 de enero de 2010, en el hospital Italiano de Mendoza, moría Roberto Sánchez “Sandro” a los 45 días de un trasplante de corazón y pulmones, Sandro había tenido facetas negativas en su vida. Pero ¡Quien nos las tiene!. Decía el cantante en una entrevista: “quizás mi destino estaba en ser delincuente. Mis amigos de la infancia en Valentín Alsina, en el partido de Lanús, el barrio en que nací, estaban alejados de la ley. Además, yo llevaba conmigo una afilada navaja. Usaba siempre campera de cuero negro, al igual que mis compañeros de una pandilla que integraba. Inicialmente, robábamos algunas frutas de los árboles de quintas privadas. La cuestión se puso más seria y varios de los integrantes de la pandilla terminaron condenados por la justicia” y agregó “me salvó la música, el rock argentino”.

Esta declaración tiene tanto de espontaneidad como de sinceridad. Otra faceta destacable de su personalidad, fue su honestidad artística. Triunfó sin necesitar ni buscar escándalos personales. En el año 2007 se casó en íntima ceremonia con el amor de su vida, Olga Garaventa. Y no se equivocó en su elección. Otra de las facetas positivas de su personalidad fue la gratitud. Decía el escritor Valiente Naoilles, que uno de los secretos de la repercusión de sus canciones en el público femenino, es que sabía expresar muy bien sentimientos contenidos en esas mujeres. Sueños amorosos nunca vividos. En Sandro ellas encontraban una puerta de escape.

Destaco también su generosidad. Una de las propietarias de una tradicional librería de la avenida Callao, fue Natu Poblet. Terminada una actuación allí, cuando se iba le dijo: “Natu tu piano ya no sirve, mañana te envío uno mejor”. Al mediodía del día siguiente, un piano llegaba al establecimiento. Los ídolos no se inventan. Suelen llenar un hueco espiritual en la vida de muchos. Brindado a sus admiradores, una felicidad que necesitan, para suplir carencias de sus vidas. Y en definitiva, felicidad es todo aquello que sentimos como felicidad.

No quise aludir a la extraordinaria carrera de Sandro, suficientemente conocida, a sus canciones, a su actuación televisiva o cinematográfica. Porque creo más importante, referirme a la esencia de su condición y a sus valores humanos. Porque el gran artista nos entrega mucho más que su arte. Sandro hizo todo con pasión y su arte fue pasión…desbordada, desbordada por su honda sensibilidad. Porque la que crea el arte, es la emoción interior. La eternidad solo pertenece a los creadores, a los ídolos.

Pero el ser humano que era Roberto Sánchez, su verdadero nombre, estaba al alcance de un enfisema pulmonar, su enfermedad inicial y definitiva. Y como cierre, un aforismo para Sandro: “El tiempo pasa para todos, pero los grandes del arte, se incorporan al tiempo”.

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